Palacio Bruna

junio 06, 2018

Por Ricardo Correa y Mirna Colmenares.

Augusto Bruna Valenzuela, ingeniero geógrafo que se hizo rico con el salitre a principios del siglo XX, escogió el entonces nuevo barrio del Parque Forestal para levantar una mansión de lujo.

En 1915, encargó al arquitecto Julio Bertrand una casa de quinientos mil pesos. Sin embargo, ni Bertrand pudo ver terminada la obra, ni la casa terminó siendo simplemente una casa. La edificación de 2.415 metros cuadrados fue terminada en 1921. La construcción, que finalmente tuvo un costo de dos millones y medio de pesos de la época, se convirtió en un ícono del sector. Bruna, pese a que lo mandó a construir, no pasó ni un sólo día viviendo allí.

De estilo renancentista italiano, el Palacio Bruna debió haber causado gran admiración en un Santiago que vivía una profunda transformación urbana.
Del vestíbulo se accede a los grandes salones de la residencia, algunos de ellos decorados con figuras de gárgolas talladas en madera. Espacios originalmente pensados para living, comedor, biblioteca, sala de billar (sala abovedada de madera) y jardín de invierno, y que tras la crisis del salitre tuvieron un uso completamente diferente. El sueño de la mansión de Augusto Bruna se terminó cuando debió poner la propiedad en venta, que apenas terminó de construirse pasó a manos de la Embajada de Estados Unidos. Fue así, como durante 14 años, funcionó como residencia del embajador Claude Bowers, lo que hizo que los vecinos comenzaran a llamarla la “casa Bowers”.
Ricardo Correa

El monograma con las letras USA en la chimenea del comedor principal, un búnker en la planta baja (que llegó a tener una despensa con comida y agua para sobrevivir cuatro meses) y el relieve de unas águilas blancas en uno de los salones, son parte de los vestigios dejados por los inquilinos estadounidenses, que ocuparon también el Palacio como Embajada propiamente tal, hasta 1962 y como consulado hasta 1994. Dos años después de esa fecha, fue comprado por la Cámara Nacional de Comercio, sus actuales dueños.

Karla Salas 
Mimí Palacios 
El Palacio Bruna fue declarado Monumento Nacional en 1995 y con motivo del  Día del Patrimonio, muchas edificaciones declaradas monumentos nacionales abrieron sus puertas este fin de semana para que el público general tuviera la oportunidad de visitarlas. Gracias a la coordinación de Erika y Daniela, logramos acceder al interior del Palacio.

Del vestíbulo paseamos por los salones del primer y segundo piso. Los acabados de estos espacios interiores son de un altísimo nivel de detalle sobre todo en las tallas de la madera de los techos y en la piedra de los antepechos de los pasillos. Pudimos apreciar también los pasamanos de bronce, las lámparas de cristales, la geometría de los pisos, en fin, un banquete para la vista.
salimos a nuestro deber y al mas anhelado regalo el reflejar el sentimiento por lo que vemos, el dibujo, la interpretación propia de nuestra realidad, aplicando técnicas de color, monocromáticas o simplemente dibujando en una fuente una paloma bañándose, donde cada trabajo representa el espíritu del URBAN SKETCHING CHILENO, lleno de propios detalles que enmarcan su visión intelectual de lo que ve.
Erika Brandner



Cada rincón de Santiago tiene su singularidad en cuanto a su arquitectura y las formas de usar los espacios públicos y privados y cada barrio sea pobre o rico tiene su identidad que lo hace único y magnifico. Esta vez la salida tuvo un carácter aristocrático a dibujar las extravagancias y lujos, lo que nos hace soltar nuestros lápices y pinceles y plasmar nuestra visión de una ciudad que esta en constante metamorfosis.
Xime Barrios 


Al terminar pudimos salir al jardín posterior, actual estacionamiento, y allí pudimos escoger
nuestros mejores ángulos para dibujar la fachada posterior de este palacio.








Después de la salida un café en el barrio Lastarria, un barrio atestado de mansiones que se erigieron desde, aproximadamente 1910 hasta los años 30, y donde podemos ver numerosos estilos arquitectónicos eclécticos de la época, elementos renacentistas, neoclásico, art deco, art, nouveau (como el Colegio de Arquitectos de Luciano Kulczewski a media cuadra por la Alameda). Todo el eje que recorre el Parque Forestal desde la estación Mapocho, pasando por el Palacio de Bellas Artes, y recalando por el mismo barrio Lastarria con sus múltiples estilos que brotaron hasta la década de los 70 -con algunos insertos de edificios de departamentos de pobre arquitectura respecto de su vecindario, toda una época de auge económico de la capital.





AGRADECIMIENTOS A COLORANIMAL POR LOS REGALOS SIEMPRE BIENVENIDOS







FINALMENTE DAMOS LAS GRACIAS A AQUELLOS QUE POR DISTNITAS RAZONES NO PUDIERON IR PERO SIEMPRE ESTAN CON URBANSKETCHERS CHILE.


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